jueves, 28 de enero de 2016

La mano de Dios estuvo a mi lado.

2 años justos me separan de esta foto. Lo único que puedo decir es que la mano de Dios estuvo a mi lado. Viendo la foto ¿Podes creer que alguien haya salido caminando como si nada de ahí?. El fin del auto... destrucción total. Para mí, una nueva oportunidad. Un versículo me viene a la cabeza, una verdad fundamental que debemos tener siempre en cuenta.
"No hay quien tenga poder sobre el aliento de vida, como para retenerlo, ni hay quien tenga poder sobre el día de su muerte. No hay licencias durante la batalla, ni la maldad deja libre al malvado." Eclesiastés 8:8 (NVI)
Aunque creas tener el control de tu vida, no es así, el control simplemente es una ilusión. ¡no tenemos control de nada!. Si observamos a nuestro alrededor podemos notar como las personas pasan de vida a muerte cuando menos lo esperan.
Quizá puedas estar cuestionándome de estar cubriendo este hermoso día con una multitud de nubes de sombras oscuras. Sin embargo, es una invitación a reflexionar.
Vivimos tan acelerados, que un día, sin darnos cuenta, pisamos un charco de agua y damos 3 vuelcos enteros (historia verídica, sino ver la foto) con posible fin de la historia. Entiéndase con esto que no nos paramos a pensar NUNCA en la muerte, pero cuando nos dimos cuenta, la muerte llega y solamente por educada golpea nuestra puerta antes de entrar. Pero ¿Qué pasa en ese momento?.
Quienes entendemos y creemos en la biblia como la palabra de Dios, la única Verdad entre tantas mentiras, nos encontramos al abrirla que el destino del alma tiene 2 posibles caminos. Uno apunta al cielo, y el otro no.
Jesús dijo: "Y no temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno." Mateo 10:28.
O le creemos a Jesús, y lo que dice la biblia, y tememos reverentemente a Dios o creemos en palabras que no tienen ningún respaldo ni autoridad.
En pocas, y finales palabras, Dios mismo insta al hombre a que se vuelva a Él, y para esto ya no hay tiempo ni lugar después de la muerte. "ahora (Dios) manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan" Hechos 17:30
¿Arrepentirse de qué y para qué?. De lo desobediente que hasta hoy día estuviste siendo a las demandas de Dios, transgrediendo sus leyes, para que ya no haya una sima de distancia entre tu vida y Dios. Dios no abraza el pecado porque se vería manchada Su santidad, pero sí al pecador que se vuelve arrepentido hacía él.
"Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio," Hechos 3:19

D.A.K.